Francia, Macron y la popularidad de la lucha antiyihadista en el Sahel

La pasada semana se celebró la reunión del G-5 Sahel en N’Djamena, capital de Chad. Allí se reunieron los cinco países que integran la principal lucha antiyihadista en la región –Burkina Faso, Mali, Mauritania, Niger and Chad– para debatir nuevas medidas tras aumentar un 30% las víctimas de terrorismo en 2020 hasta las 6.200 personas asesinadas. Sin embargo, una parte importante estaba al otro lado de la pantalla: el presidente de Francia, Emmanuel Macron.

Francia aporta 5.100 soldados con la Operación Barkhane de apoyo a la lucha antiyihadista, puesta en marcha hace  ocho años y una causa con la que Macron se ha involucrado personalmente. Sin embargo, la falta de resultados ha provocado que por primera vez haya más franceses contrarios a la presencia de tropas nacionales en el Sahel. «Se vienen cambios grandes» dijo Macron a los participantes, pero después se dirigió a su nación para mandar un aviso: «Si África cae en manos de los yihadistas, Europa pagará también las consecuencias de ese drama». Con las elecciones presidenciales francesas en abril de 2022, una encuesta reciente mostraba a la ultraderechista Marine Le Pen a solo dos puntos del empate con Macron.

El papel de Francia en la región fue también contestado recientemente tras un ataque antiyihadista que supuestamente mató a 19 civiles que asistían a una boda en Bounti, Mali. A pesar de ello, los líderes del G-5 han pedido a Macron que no retire sus tropas ante el creciente aumento de casos y la inestabilidad en la región, una decisión que podría cambiar el panorama en el Sahel. De momento, Francia sigue. Falta que Macron continue.

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