Más de 300 niñas secuestradas siguen desaparecidas en Nigeria

El terror vuelve a apoderarse de los más vulnerables en Nigeria. El pasado viernes volvía a reproducirse uno de los temidos secuestros masivos de niños, esta vez en la ciudad de Jangebe ubicada en el estado de Zamfara. 317 estudiantes del colegio científico-nacional de secundaria para niñas eran atacadas y secuestradas por lo que el propio gobierno determina como ‘bandidos’. Este ataque es el segundo en dos semanas tras el producido en Kagara en el cual 42 profesores y estudiantes fueron raptados. Días después han sido liberados por el gobierno, al igual que los 300 niños del colegio de Kankara retenidos en diciembre.

Este nuevo ataque se suma a la lista de recientes secuestros que azotan el país. Desde 2014 más de 1.000 estudiantes han sido raptados por terroristas y bandidos en diferentes colegios a lo largo del país en cinco ataques, 600 de ellos solo desde diciembre de 2020. Hasta el momento, distintas voces institucionales han expresado su dolor y exigen respuesta a nivel internacional. Antonio Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, condenaba el secuestro y exigía la liberación inmediata de las 317 niñas que todavía siguen raptadas.

Los ‘bandidos’ que emergen detrás de esta tendencia permanecen en el punto de mira. Secuestrar a estudiantes nacionales en lugar de extranjeros y turistas ya se ha convertido en un negocio. La recompensación económica de millones de dólares en pagos de rescate supone una acción lucrativa para las bandas criminales, incentivando así sus actuaciones y propagando aun más el terror entre su población.

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