Senegal arde en protestas

Una empleada de un salón de belleza acusó el mes pasado al líder de la oposición, Ousmane Sonko, de violación. El pasado miércoles, tras haber sido retirada su inmunidad como parlamentario y camino del juzgado para declarar, fue detenido por ello. Este martes, Sonko fue liberado con cargos y queda bajo control judicial tras una ola de protestas que sacudió todo el país. Tras ello ofreció una rueda de prensa en la que acusó al presidente del país, Macky Sall, de «alta traición» y por hacer «complots contra opositores», negando cualquier acusación sobre él.

Las manifestaciones por su arresto se expandieron y han causado al menos cinco víctimas mortales. El gobierno ha contestado con dureza: ha bloqueado el acceso a internet y redes sociales, ha suspendido las emisiones de dos cadenas de televisión por su cobertura de las protestas, ha cerrado las escuelas hasta el próximo lunes 15 de marzo.

Los seguidores de Sonko consideran el arresto un paso más en la deriva autoritaria de Macky Sall y han lanzado el hashtag #FreeSenegal. El presidente entró en 2012 como un soplo de cambio y repitió mandato en 2019 con críticas de una tendencia autoritaria. A esas elecciones no se pudieron presentar los que partían como sus principales rivales, el exalcalde de Dakar, Khalifa Sall, y el hijo del expresidente Abouldaye Wade, Karim Wade, quienes habían sido condenados por corrupción en 2018 y 2015 bajo el mandato de Macky Sall, lo cual los partidarios de la oposición consideraron un movimiento para quitarse rivales. Los seguidores de Sonko consideran la acusación de violación como una maniobra más en ese sentido, lanzada para evitar que pueda presentarse en las elecciones de 2024 y una muestra de que el actual presidente quiere presentarse a un tercer mandato, ilegal por ley. La sucia partida por el poder ya se juega en Senegal, donde a Sall no le tiembla mano represora.

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