Un año desde que cambió todo

La última semana de febrero de 2020, el coronavirus llegó a África. Primero hizo pie en Egipto, poco después en Argelia y cuando el mes acababa, llegó a Nigeria, primer país de la región subsahariana.  Poco o nada se sabía de qué podía ser, pero en el boletín del 17 de marzo de 2020 hablábamos ya de 30 de los 55 países con casos. Una semana después, el Especial Coronavirus recogía las drásticas medidas de muchos de los países, algunos de ellos todavía sin casos.

Un año después, el continente ha superado los 4 millones de contagios. Lejos, muy lejos, quedan las predicciones de que como mínimo habría 122 millones de contagios y hasta 2,4 millones de muertos. Poco después pasamos a hablar de falta de respiradores, camas UCI y medicamentos, y un año más tarde estamos ya escribiendo sobre las vacunas que han llegado al continente.

La situación quedó controlada gracias a la rápida intervención de la mayoría de los gobiernos, pero aún así la segunda ola, con una variante sudafricana, ha aumentado el porcentaje de muertes por encima de la media global. Esto ha afectado a todos, incluidos los longevos líderes políticos. Pierre Nkurunziza, presidente saliente de Burundi, se convirtió en el primer mandatario fallecido de coronavirus en junio, y podría no ser el único. Ahora, la falta la confianza en las vacunas que no insuflan líderes negacionistas cuyo final puede ser muy diferente al que esperaban. La pandemia sigue en África, pero a pesar del pesimismo inicial y la falta de medios, el continente ha resistido.

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