Atasco en el Canal de Suez

El Canal de Suez, que une el Mar Mediterráneo con el Mar Rojo y que acorta la navegación transatlántica, ha sufrido uno de los mayores bloqueos de su historia. El 23 de marzo el buque Ever Green se atascó en la península del Sinaí. Azotado por una fuerte ráfaga de viento y con destino a Países Bajos, el barco perdió el rumbo y encalló, bloqueando ambas direcciones del canal. El ‘megabarco’ de 220.000 de toneladas y 400 metros de eslora ha amenazado durante una semana al comercio internacional. Ayer, tras diferentes operaciones – desde la extracción de arena de los bordes del canal, pasando por la reducción de su peso y terminando con el uso de remolcadores para enderezar su rumbo– Ever Green conseguía reflotar. El Canal de Suez volvía a acoger al 12% del comercio mundial. «Hoy, los egipcios hemos logrado poner fin a la crisis a pesar de la enorme complejidad técnica que rodeó el proceso», publicaba el presidente egipcio, Al Sisi. 

Mientras las redes sociales se bañaban en memes  y algunos ingeniosos comparaban, a través de una web, la magnitud del barco con cualquier lugar del mundo, el Canal de Suez, fuente de ingresos clave para Egipto, perdía entre 14 y 15 millones de dólares por cada día de bloqueo. A ello se suma  también el aumento de gastos y tiempo sobre aquellas embarcaciones que finalmente decidieron desviarse por la ruta tradicional, la del Cabo de Buena Esperanza en Sudáfrica,  bordeando África. 

El Canal de Suez, inaugurado en 1869 tras siete años de construcción, no solo ha visto pasar embarcaciones, sino también conflictos. El más sonado fue su polémica nacionalización, que puso en jaque mate a varios países occidentales, y su posterior cierre durante la Guerra de los Seis Días entre Egipto e Israel en 1967.
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