Todo sigue igual en Chad

El pasado martes conocíamos la muerte en combate de Idriss Déby Itno, presidente de Chad durante 30 años que acababa de ser reelegido para un sexto mandato. Una semana más tarde, Déby ha sido enterrado con honores oficiales, el régimen sigue en pie y la comunidad internacional le ha mostrado todo su apoyo. Sigan, como si no hubiera pasado nada.

Sin embargo, la realidad es que en una semana ha pasado mucho. En pocas horas una junta militar anunció la suspensión de la constitución y una transición de 18 meses liderada por el hijo del fallecido, Mahamat Idriss Deby. Furiosos, los rebeldes del Frente para la Alternancia y la Concordia en Chad (FACT) que acabaron con Déby aseguraron que eso significaba un golpe de Estado y la transformación de Chad en una monarquía. Desde el FACT dijeron que iban a llegar a la capital N’Djamena y acabar con el régimen. Incluso mandaron un ultimátum para que no celebraran el funeral de Déby. La realidad es que se quedaron a algo más de 200 kilómetros antes de ser repelidos por bombardeos y disparos del Ejército. Ayer lunes ya estaban pidiendo un alto al fuego que la junta rechaza. Falta por ver si se rearman, apoyados por Libia y la oposición, para poder cumplir sus amenazas.

De momento, todo sigue igual en Chad. El país sigue el mismo rumbo a pesar de que las elecciones celebradas hace unas semanas no tengan sentido, ni tampoco la Carta Magna. Emmanuel Macron y Josep Borrell asistieron al funeral en representación de Francia y la Unión Europea para mostrar su apoyo, así como los otros cuatro jefes de Estado del G-5 Sahel, la organización antiyihadista regional. «Déby era un fiel amigo y un aliado, el primero en responder a la llamada regional para defender a África del terrorismo en el Sahel en 2013», dijo Macron. «Francia no dejará a nadie poner en duda o amenazar la estabilidad e integridad de Chad». El miedo a que el país cambie de rumbo en la lucha antiyihadista ha hecho cerrar filas a la comunidad africana e internacional con el régimen. Los militares ya han nombrado como primer ministro a Albert Pahimi Padacké, exalto cargo de Déby y opositor en las elecciones de 2006. En marcha la transición civil-militar, ya vendrá la democracia.

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