Amigos de nuevo

Somalia y Kenia son como esos hermanos que se pelean pero siempre acaban dándose la mano. La trifulca más reciente vino en diciembre, cuando el gobierno somalí cortó relaciones con el keniano tras recibir este último en visita oficial al líder de Somalilandia, estado regional autodeclarado independiente, sin reconocimiento internacional. Seis meses después, el primer ministro somalí tiende la mano tras la escalada de tensión.

Pongámonos en situación. Kenia y Somalia son vecinos. El primero tiene tropas en el Estado de Jubaland dentro de la misión de paz de la ONU. Al segundo no le hace gracia y asegura que esas tropas han apoyado en protestas a rebeldes que se enfrentaban a fuerzas de seguridad nacionales. El gobierno regional de Jubaland está en confrontación con el nacional por la celebración de elecciones. Además, en la costa de esa región en la parte sur de Somalia, se encuentra un trozo de mar que ambos reclaman como suyo. La pelea no viene solo por las aguas, evidentemente, sino porque potencialmente esconden gas natural y petróleo que podrían hacer ricos a ambos países. Ese litigio está en la Corte Internacional y ya llevó a ambos países a romper relaciones en febrero de 2019 tras decidir Somalia unilateralmente subastar los derechos de exploración de un tramo de agua en disputa. En noviembre, volvieron a ser amigos. En medio de este último enfrentamiento, Kenia ha anunciado que cerrará en junio de 2022 los campos de refugiados de Dadaab y Kakuma, en los que hay 460.000 personas, la mitad de ellos somalíes.

Con todo esto en juego, Somalia ha decidido no contestar más, sino rebajar la tensión. La mano tendida llega en un momento en el que el primer ministro somalí, Mohamed Hussein Roble, intenta calmar la situación en su país. Roble ha sido encargado por el presidente Farmajo de retomar la celebración de elecciones tras las protestas violentas en Mogadiscio que han dejado hasta 100.000 desplazados tras la decisión de Farmajo de prolongar su mandato dos años ante la incapacidad de poner a todos de acuerdo para celebrar comicios. Ahora, Somalia tiende la mano a su vecino y Kenia lo agradece, pero veremos cuánto dura.

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