Alemania y Francia piden perdón por su papel en los genocidios

Han pasado más de 100 años desde que Alemania participara en una de las atrocidades más silenciadas: el genocidio de Namibia durante la época colonial.  Años más tarde, Francia salía oficialmente del continente africano tras décadas de colonización y a pesar de no ser ya potencia colonizadora en Ruanda, el país tenía influencia y desoyó las advertencias antes del genocidio ruandés de 1994. Ahora los líderes europeos recapacitan, se disculpan y vuelven a estrechar, o a por lo menos intentarlo, los lazos con África.

A finales del mes de abril, el presidente Macron aseguró que invertirá lo que sea necesario para impulsar la producción de vacunas de Covid-19 en África. Un mes más tarde, ha vuelto a demostrar su intento de recuperar el poder político sobre el continente al reconocer la responsabilidad de Francia en el genocidio de Ruanda. Tras la llegada al poder de Macron, Francia sueña con revivir su influencia en Ruanda, que se derrumbó cuando el Frente Patriótico Ruandés de Paul Kagame tomó el poder poco después del genocidio. Intimidado por China y Rusia como nuevos socios estratégicos en el tablero africano, desde París quieren resurgir la Françafrique y su viaje a Kigali es una de las demostraciones de ello.

Alemania por su parte, no solo ha pedido disculpas a Namibia y a sus víctimas, sino que además ha anunciado el pago de más de un billón de euros para la reconstrucción y el desarrollo del país tras un genocidio que mató entre 24 y 56 mil hereros y 10 mil namaquas. La suma, que será pagada a lo largo de 30 años, además de la disculpa pública no ha sido recibida con los brazos abiertos en toda Namibia. Un chantaje moral para muchos locales que solo ven los arrepentimientos como un intento de recolonización económica y política de África.

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