Seguidores de Al Bashir frustran terminar con el Gobierno de Sudán

Vuelve a desequilibrar la báscula democrática de Sudán. El pasado martes 21 de septiembre, las fuerzas militares sudanesas frustraron un intento de golpe de Estado. Desde el Gobierno apuntan que fueron ‘fuerzas de la oscuridad’ las que perpetraron el intento de ataque. O lo que es lo mismo, seguidores del expresidente derrocado, Omar al Bashir, infiltrados entre las fuerzas militares en el poder.

Voces del ejército sudanés aseguran que las intenciones del golpe eran claras: control sobre los medios de comunicación oficiales, tanto televisión como radio, y arresto de miembros del Consejo Soberano y del Gobierno del primer ministro, Abdalla Hamdok. Desde entonces, no hacen más que llover críticas y acusaciones entre facciones políticas y militares. Mientras que Hamdok sigue señalando como responsables a los seguidores de Al Bashir, por otro lado, su supuesto socio de Gobierno, el ‘numero dos’ del Consejo Soberano de Transición, Mohamed Hamdan ‘Hemedti’, ha apuntado que “los políticos son la principal causa detrás de los golpes”.

El expresidente Al Bashir subió al poder en 1989 y dirigió al país con mano dura. Acusado de genocidio, gobernó el que fue el país más grande del continente antes de que en 2011 se dividiera en dos estados. Enfrentado a numerosos procesos judiciales, Al Bashir estuvo 29 años anclado en el Gobierno. Ahora vive entre rejas y bajo un llamamiento de búsqueda y captura por la Corte Penal Internacional. Actualmente, Sudán tiene un gobierno militar-civil desde que el exdictador saliera del poder de la misma forma que entró: a fuerza de golpe de Estado.

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