Un G-20 marcado por la Covid-19 y la crisis climática

En el Coliseo Romano, los representantes políticos de las potencias mundiales se sentaron a lo largo de una ovalada mesa blanca. Así se inauguró la reunión del G-20, las veinte economías más potentes del mundo, en Roma. A ella acudieron como invitados representantes del continente africano para abordar soluciones a la crisis sanitaria y climática.

 
Tres líderes han representado los intereses de África en la cumbre, con reuniones bilaterales. Por un lado estuvo presente Moussa Faki, líder de la Comisión de la Unión Africana, brazo ejecutivo de la organización continental. Asimismo asistió el mandatario de R.D. Congo, Félix Tshisekedi, cuyo país preside este año la Unión Africana. El mandatario intercambió palabras de compromiso con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden. La farmacéutica estadounidense, Moderna, firmó recientemente un acuerdo con la Unión Africana para la distribución de 110 millones de dosis de vacunas contra la covid-19.

 

La compañía prevé abrir  una planta de producción de vacunas en el continente y está decidiéndose entre Senegal, Sudáfrica y Rwanda. Los presidentes de los dos primeros países participaron vía online y el del tercero, Paul Kagame, sí fue en persona. La farmacéutica alemana BioNtech anunció hace poco la construcción de su primera planta en el país de África Central.

 

Los líderes del G-20 se han comprometido a vacunar al menos al 70% de la población mundial contra la covid-19 en 2022. Además, la organización también prevé la creación de un grupo de trabajo que afronte con fluidez futuras emergencias sanitarias. Hasta el momento, África es la mayor perjudicadaBurundi recibió vacunas a mediados del mes de julio, en Eritrea siguen sin llegar, y gran parte de los países no han alcanzado el 10% de la población vacunada marcado por la OMS. 

 

Respecto al calentamiento global no se acordaron medidas diferentes a las que se estipularon durante el Acuerdo de París hace seis años. El G-20 incidió en “dedicar esfuerzos” con el objetivo de limitar la temperatura mundial en 1,5 grados más. Kagame añadió que el continente africano «puede y debe ser parte de la solución” a pesar de no ser «la principal causa» de él.

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