La comunidad internacional intenta frenar la guerra total en Etiopía

El avance de la guerra en Etiopía preocupa. La retórica belicista por ambos lados, el avance de los rebeldes y la persecución de ciudadanos tigriña por parte del Ejecutivo ha hecho saltar las alarmas más allá del país. La comunidad internacional intenta evitar que la guerra llegue a la capital, sede de la Unión Africana y de instituciones occidentales, y que Etiopía se una a la lista de países en conflicto en el Este de África.

Los primeros interesados en que no ocurra son los países vecinos. Es por ello que Uhuru Kenyatta, presidente de Kenia, ha visitado ya el país y ha pedido que se sienten a negociar. En el mismo sentido se ha mencionado el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, quien ha pedido que los líderes de la región hablen sobre una potencial negociación entre el gobierno y los rebeldes, liderados por el Frente de Liberación Popular de Tigray (FLPT). A ellos se suma Estados Unidos. El secretario de Estado, Anthony Blinken, llegará a Etiopía en un momento de gran tensión con el Ejecutivo de Abiy Ahmed tras cancelar los acuerdos comerciales por los crímenes cometidos en la guerra de Tigray. Los etíopes se manifestaron en la capital contra el «intervencionismo» estadounidense y en ese ambiente Blinken pretende liderar la búsqueda de un alto al fuego.

Esta semana el gobierno etíope ha abierto por primera vez la posibilidad para un acuerdo, pero a pesar del avance por el hecho de plantear en sí una negociación, las posiciones están todavía muy alejadas. El Ejecutivo de Ahmed exige que cesen sus ataques, abandonen sus posiciones en las regiones de Amhara y Afar ganadas y se retiren a la de Tigray y reconozcan al gobierno federal como legítimo. Por el otro lado, el FLPT exigió en julio que se les reconociera como el gobierno legítimo de Tigray, y a pesar de que ahora aseguran que su intención no es capturar la capital, la coalición rebelde que forman con otros grupos sí menciona la necesidad de una transición de gobierno sin Ahmed y su intención de conseguirlo «por la fuerza o la negociación». Cuanto más tiempo pase y más involucración externa haya, más probable será el alto al fuego.

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