La ONU renueva su misión en República Centroafricana en un momento clave

El Consejo de Seguridad de la ONU votó la renovación de la MINUSCA esta semana, la misión que lleva ya siete años intentando frenar la guerra civil República Centroafricana. Con 13 votos a favor y tan solo dos abstenciones, de China y Rusia, la extensión un año más del mandato viene en un momento clave. El 16 de octubre, Faustin-Archange Touadera declaró el alto al fuego unilateral y los opositores de la Coalición de Patriotas por el Cambio aceptó la medida. Un mes después, dos ataques amenazan con romper el alto al fuego y quebrar la necesidad de una negociación con intereses externos.

Siete años después de la caída del expresidente Francois Bozizé a manos de la coalición musulmana Seleka, República Centroafricana sigue sin encontrar la paz. La llegada al poder en 2016 de Touadera buscaba estabilidad, pero el acuerdo de paz al que se llegó mediado por la Unión Africana en 2019 no ha funcionado. La prohibición a Bozizé de concurrir en las elecciones de diciembre de 2020 recrudeció el conflicto en torno a la capital, Bangui.

En la renovación de la MINUSCA ha habido críticas al rol que los mercenarios rusos Wagner tienen en apoyo al gobierno. En agosto, un informe de la ONU reportó que más de la mitad de los 526 abusos de derechos humanos documentados entre verano de 2020 y 2021 fueron por fuerzas gubernamentales y el grupo Wagner. Los países occidentales, liderados por EE.UU., piden su salida, pero la realidad muestra una falta de presión real por lograr el final del conflicto.  El interés principal en extraer sus recursos de minerales prima sobre la preocupación por el bienestar de un país pequeño, con poco más de 5 millones de habitantes, pero más de 120.000 desplazados.

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