La CEDEAO presiona a la junta militar en Mali

 

El 19 de agosto de 2020 un grupo de militares de Mali consiguieron su objetivo: derrocar a Ibrahim Boubacar Keïta, conocido como IBK. Este pasado domingo, IBK ha muerto a los 76 años tras un ataque al corazón, el cual le empezó a dar sustos tras dejar el poder. Año y medio después de su salida, Mali sigue gobernada por la inestabilidad, sin visos de democracia y aislada tras las últimas sanciones de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO).

 

El 9 de enero la organización regional cerró fronteras al comercio con Mali, llamó a filas a los embajadores de cada país, congeló los bienes de Mali en cada banco central de un país miembro y frenó la asistencia financiera. Las medidas son las más duras desde el fin de la era IBK y vienen tras la presentación de un plan por parte de la junta que preveía elecciones de aquí a un máximo de cinco años, en lugar de celebrarse en febrero de este año como estaba previsto en el acuerdo inicial. Esta hoja de ruta era previa al segundo golpe de Estado de mayo de 2021 que aupó al coronel Assimi Goita al poder. El gobierno militar ha dicho que las medidas son «ilegales» y ha contestado replicando el cierre de embajadas y de fronteras con los países vecinos.

 

El objetivo de la CEDEAO es presionar a la junta militar para que ceda el poder a un gobierno civil mediante elecciones. Sin embargo, si se prolongan en el tiempo estas traerán una severa crisis económica con inflación, escasez de productos y la incapacidad de pagar gastos. Ante esta situación está por ver cómo actuarán países terceros. El gobierno militar de Guinea se ha desmarcado de la organización regional y ha dicho que apoya a Mali, mientras que en el exterior China y Rusia han frenado la propuesta de Francia de dar apoyo a las medidas de la CEDEAO en el Consejo de Seguridad de la ONU. En diciembre la comunidad internacional criticó la llegada de mercenarios rusos Wagner al país, aunque Mali negó su llegada que eran simplemente soldados rusos en entrenamiento militar.

 

Este estilo de sanciones ya las ha tomado la CEDEAO en el pasado en países como Costa de Marfil, aunque esta vez no bloquean bienes de primera necesidad, y acabaron con la intervención militar regional. Tendremos que estar atentos para ver si funcionan unas sanciones que son un arma más en la lucha entre los militares por mantenerse en el poder y la influencia de la comunidad regional e internacional por preservar los gobiernos civiles y democráticos en África Occidental.

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