Golpe de Estado en Burkina Faso

Los militares siguen tomando el poder en África Occidental. En la madrugada del domingo al lunes, militares detuvieron al presidente de Burkina Faso, Roch Marc Christian Kaboré. Tras varios días de disturbios por la cancelación de protestas contra el gobierno y rumores durante el domingo de disparos en cuarteles militares, el lunes salían imágenes desde la capital, Uagadugú, de un coche presidencial agujereado por balas. La cadena francesa RFI fue la primera en informar ayer que estaba retenido y, tras unas horas confusas en las que hasta el presidente tuiteó pidiendo a los militares dejar las armas, Kaboré accedió a dimitir a última hora de la tarde, según informó Reuters.
La junta militar anunció después en televisión nacional que suspendía la constitución y cerraba las fronteras del país. El nuevo hombre fuerte es el Teniente Coron Henri Sandaogo Damiba. El domingo la información era de que los militares amotinados en varios cuarteles pedían una mejora de las condiciones y seguridad, con respecto a la violencia yihadista, así como un relevo de los líderes militares. Por el momento, la organización regional CEDEAO ya ha condenado el golpe.
Varios factores de largo recorrido se unen para explicar un alzamiento militar. En noviembre ya hubo protestas contra el gobierno sustentados en un descontento social por la incesante violencia yihadista. Antes de Kaboré, Burkina Faso no había sufrido ataques y desde su llegada en 2015 hay más de 2.000 muertes y es un polvorín. A ello se suma el interés de una facción de los militares, liderado por el socio del expresidente depuesto Blaise Compaoré, Gilbert Diendéré, de frenar la investigación sobre el asesinato de Thomas Sankara en 1987, iniciada por Kaboré el año pasado. Pase lo que pase, la inestabilidad en Burkina Faso hacía prever un alzamiento militar y lo analizaremos el próximo jueves en África Mundi.
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