Mohamed VI, un rey lejos de su trono

Mano dura, castigos e incluso, como apunta Jean-Pierre Tuquoi en su libro sobre la familia real ‘El último Rey. Crepúsculo de una dinastía’, latigazos. Así creció Mohamed VI, el rey que es líder político, monárquico y religioso de uno de los países más poderosos del continente: Marruecos.  

En su primer discurso televisado, Mohamed VI –apodado como M6– prometió terminar con la pobreza, la corrupción y las desigualdades económicas. 23 años más tarde, no ha conseguido ninguno. El reino alauí ha caído del puesto 45 hasta el 87 en el Índice de Percepción de la Corrupción que organiza la Organización para la Transparencia Internacional. Además, Marruecos sigue siendo el país más desigual del norte de África. Un agricultor que cobra alrededor de 6,3 euros al día tardaría hasta 154 años en ganar lo mismo que lo que gana uno de los hombres más ricos del país en un año: Aziz Akhannouch, actual primer ministro.

A palabras necias, oídos sordos: el salto entre Hassan II y Mohamed VI

Su padre Hassan II le fue preparando para el trono mucho antes de su muerte. Con tan solo 11 años ya hizo su primera misión oficial al extranjero. El 6 de abril de 1974, el entonces príncipe heredero del país asistió al funeral del expresidente francés Georges Pompidou. Seis años más tarde, Mohamed VI se estrenó con su primera tournée en África: Senegal, Guinea, Costa de Marfil, Camerún y Nigeria.

Aun así, una vez en el trono, no siguió la línea de su padre. Se desligó de la tradicionalidad islámica y dió pasos para modernizar el país. Una de sus primeras medidas fue echar el cierre al harén del Palacio Real. Hasta entonces, 50 mujeres y sus respectivos familiares se alojaban en una parte reservada de la casa, siguiendo así la tradición de una familia musulmana y, sobre todo, aristócrata. Más tarde, en 2003, llegó la reforma de la Mudawana, el famoso Código de Familia o Estatuto personal. La disposición legislativa, que fue creada en 1957 a partir de la ley de Corán, experimentó una serie de cambios después de que las asociaciones feministas del país dieran la voz de alarma. Mohamed VI puso punto final a la poligamia, equiparó los derechos de la mujer a los del hombre y modificó la edad para contraer matrimonio, que quedó fijada a los 18 años, en lugar de los 15.

Además, el soberano abrió la puerta a la creación de nuevos partidos políticos, fundó la Instancia de Equidad y Reconciliación (IER), encargada de investigar sobre las violaciones de los derechos humanos cometidas entre 1956 y 1999, reformó el Código Penal, el de prensa y el electoral, entre otras medidas. Aun así, varios expertos apuntan que las actuaciones políticas de Mohamed VI más que democratizar el Estado marroquí solo jugaron parte de un proceso de liberalización. M6 impulsó una transición dinástica enfundada en un mismo fin: mantener la oligarquía del lado del Rey.

La fortuna de Marruecos: desde un abrigo de lana valorado en 39 mil libras al yate más grande del mundo

En 1999, tras la muerte de su padre, Hassan II, Mohamed VI no sólo heredó una corona de tres siglos de antigüedad sino también una fortuna inmensurable con uno de los patrimonios más grandes del mundo. En 2019, Mohamed VI ocupaba el octavo puesto en la lista de los monarcas más ricos del mundo, según datos del medio digital Business Insider. Su fortuna incrementó hasta en cinco ocasiones durante sus primeros nueve años en el trono y en la actualidad ya tiene un patrimonio neto de 2.100 millones de dólares estadounidenses.

El monarca ha incrementado su patrimonio con propiedades en sectores clave del país. Si vas a comprar al Marjane, una de las principales cadenas de supermercados marroquíes con 100 puntos de venta en 30 ciudades, estás comprándole el pan a Mohamed VI. Si, además, necesitas sacar dinero, el Banco Attijariwafa, también propiedad del monarca, está a tu disposición en todo el país y en gran parte del continente africano. Si quieres salvaguardar y asegurar el dinero de tu cuenta bancaria, la Filial Wafa Assurance, es tu solución. Y sorpresa, es otra pata más de la mesa de la fortuna real ¿Necesitas una conexión móvil? El operador Inwi, también de su mayorazgo, te ofrecerá las mejores tarifas. ¿Y unas vacaciones? Reserva tu habitación doble en alguno de los hoteles del Rey, la cadena de hoteles Atlas.

Mohamed VI también es propietario del grupo Al Mada, uno de los fondos de inversión más importantes del continente. A pesar de que ha cambiado de nombre en varias ocasiones y de que el nombre del Rey no aparezca en la página web oficial, su vínculo familiar se remonta a los tiempos de su padre Hassan II. El nacimiento y origen de la empresa está ligado a dos empresas propias de la Casa Real: la Sociedad Nacional de Inversores (SNI) y el Grupo ONA, el holding industrial y financiero más importante del país.

Tras fusionarse, ambas empresas dejaron de cotizar en bolsa. Un movimiento que auspició rumores y críticas en el país, y que se interpretó como una forma de enmascarar la creciente fortuna del Rey. El 60% de la compañía pertenecía a Copropar, un grupo que engloba las participaciones de Mohamed VI –a través de los holdings de Siger y Ergis–, las de su hermano Moulay Rachid –a través de Providence Holding– y las de sus tres hermanas: Lalla Hasna –Star Finance–, Lalla Asma –Yano Participation– y Lalla Meryem –Unihold–. Por su parte, en uno de los informes de la compañía minera Managem, el 81% pertenece a Al Mada, de este último Copoprar es propietario en un 42% y Siger en un 4,8%.  En el listado de la revista Jeune Afrique sobre las 500 mayores empresas de África en 2020, Al Mada aparece en el puesto 37.

Sus ingresos que toman forma de patrimonio y lujos inmensurables. En 2019, el monarca se hizo con uno de los yates de vela más grandes del mundo: el Badis I. El barco está valorado en 90 millones de euros. Un año más tarde, el monarca adquirió un palacio en el número 20 de la Avenida Émile Deschanel en París, Francia. En pleno centro de la capital parisina, el confidencial Africa Intelligence valoró el inmueble en 80 millones de euros. Hasta el momento, y durante sus innumerables visitas a Francia, Mohamed VI solía alojarse en la localidad de Betz. Allí, su padre Hassan II dejó otro de los grandes legados patrimoniales: un castillo de 70 hectáreas, o lo que es lo mismo, algo más de 70 campos de fútbol.

El soberano alauita aprovecha todos sus inmuebles y se deja ver más fuera de Marruecos que en su propio país. Sus continuos viajes le han valido el sobrenombre de el monarca ausente. En 2018 pasó menos de 20 días de los cuatro primeros meses en su país. Volvió para el Ramadán y tras el Eid al Iftr, el fin del mes de ayuno, se volvió a París.

Cuando está en Marruecos, pocas veces sale de casa. El monarca marroquí ha acumulado tal riqueza que elpalacio real de Rabat se ha convertido en una ciudad en sí: una clínica, una escuela, un cementerio, un bosque, dos campos de golf, pistas de tenis y, hasta una cárcel, convergen en el interior de la residencia real. Este y 11 palacios más en el reino reúnen a un total de 1.100 sirvientes que suman un salario de 1 millón de euros diarios. 

Por si fuera poco, a las propiedades de Mohamed VI se suman 600 coches entre los que destacan los Rolls Royce y Cadillacs, que formaban parte de la colección de vehículos de su padre, además de Mercedes, Ferraris y Bentleys que se ajustan más a los gustos deportivos del actual monarca; un excéntrico fondo de armario con diseños de Gianfranco Ferré y tres aviones privados: dos para personal y familiares y uno únicamente para traslados de muebles y equipajes.

Entre la población marroquí la realidad es otra. Si atendemos a sectores poblacionales, el mundo rural es el mayor afectado. El 58,4% de los marroquíes que viven en las zonas rurales del país se consideran subjetivamente pobres, frente al 38,6% de las zonas urbanas, según recogió una encuesta realizada por el Observatorio Nacional de Desarrollo Humano en 2019. Con la agravación de la pandemia de la Covid-19, el Alto Comisionado de Planificación marroquí, el símil del Instituto Nacional de Estadística en España, apuntó a mediados de 2021 que la incidencia de pobreza tras la crisis sanitaria de la Covid-19 se ha multiplicado por siete.

Aun así, el plan de recuperación económica post pandémico y las ayudas estatales directas decretadas por el gobierno han logrado reducir el impacto de las desigualdades en el país. El índice Gini, que mide la desigualdad de ingresos, ha logrado situarse a niveles pre-pandémicos.

«Que Dios bendiga la vida de mi amo»: elogios entre corrupción y evasión

En 2006, Mohamed VI abrió una cuenta en la filial suiza del banco HSBC. Hasta ahí todo bien. La sorpresa llegó cuando en la misma cuenta había alrededor de 7,9 millones de euros. Según la investigación de ‘Le Monde’, otros miembros de la familia real alauí también abrieron cuentas en el extranjero. Los casi ocho millones fueron retirados pocos meses después en concepto de dividendos de la SNI, uno de los grupos empresariales de la familia real.

La evasión de impuestos también toma forma de corrupción institucionalizada dentro del país. En una serie de documentos diplomáticos estadounidenses filtrados a finales de 2010 por WikiLeaks, un grupo de empresas urbanísticas figuraban estar directamente vinculadas con el Palacio Real. El sector inmobiliario sucumbía a los sobornos de la casa real, que ya era habitual durante el reinado de Hassan II.

Más allá de los escándalos financieros, Mohamed VI también está en el punto de mira por sus relaciones personales.Abu Bakr Azaitar, mejor conocido como ‘Gladiator’ por ser luchador de Artes Marciales Mixtas, se ha convertido en uno de los amigos más íntimos del Rey. Una amistad que, según la prensa marroquí, ensucia, más aún, la imagen de la Casa Real.

Ya en 2019, Abu Bakr, junto a su hermano Omar, acudieron a un acto institucional en El Aaiún en coincidencia del 44º aniversario de la Marcha Verde. De encuentros oficiales a vacaciones reales en las Islas Seychelles. A bordo del yate real, Mohamed VI y los hermanos Azaitar decidieron pasar juntos las vacaciones veraniegas. Las redes sociales también se han inundado de muestras de cariño hacia el soberano. En su 58 cumpleaños, Omar Azaitar le dedicó unas palabras: “Que Dios bendiga la vida de mi amo, feliz cumpleaños, mi querido señor, que Dios lo proteja”, publicó acompañado de una fotografía del monarca alauita.

Aun así, hay rumores que apuntan que las ostentaciones de lujo entre los hermanos y la subida de tono en sus actitudes, demandas y publicaciones han incidido en el alejamiento de Mohamed VI. Muestra de ello es que el diario marroquí, Barlamane, cercano a la dirección de comunicación del Ministerio del Interior marroquí, ha atacado en más de una ocasión a los hermanos Azaitar.

Familias al trono: de hermanos a simples desconocidos

Una de las principales obsesiones en materia de política exterior que ha dictaminado las relaciones de Mohamed VI con representantes políticos u homólogos extranjeros ha sido el reconocimiento o no de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Con Argelia como principal receptor de refugiados saharauis y hogar del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, y España como principal inversor europeo en la contención migratoria y única frontera terrestre con Marruecos y África, la estrategia diplomática marroquí presiona el diálogo con sus vecinos, y salpica en sus lazos personales.

Con España, sus relaciones no han sido cómodas desde su ascenso al trono en 1999. Un intenso año de crisis bilateral entre España y Marruecos han bastado para demostrar que la relación es tensa. Aun así, los conflictos con el monarca alauí no son solo asunto de actualidad. En 2014, Mohamed VI fue interceptado por la policía española cuando viajaba en su moto acuática de camino a uno de sus palacios en Rincón, a tan solo 15 kilómetros de Ceuta y en aguas españolas. El rey de Marruecos fue preso de uno de los controles rutinarios de la Guardia Civil en aguas del Estrecho. “¿No saben quién soy?”, preguntó Mohamed VI al ser capturado. Una llamada con Felipe VI después y cinco días más tarde, se produjo la segunda mayor avalancha de inmigrantes en las costas de Andalucía.

Felipe VI y Mohamed VI coinciden en poco aparte de en sus números regnales. Mientras que el actual rey de España es más temeroso con su vida personal y cuida su línea de actuación reservada, su homólogo marroquí está bañado en escándalos y cotilleos característicos. La desaparición de la esfera pública, sin explicación alguna, de su ex mujer, Lalla Salma o las extendidas escapadas al extranjero que poco después se filtraban a través de las redes sociales, distan de la seriedad de su “hermano” Felipe VI. Sí, hermanos. Y es que la buena relación que mantuvieron sus padres, Juan Carlos I y Hassan II, se llegó a describir hasta de familiar.

La última visita de los reyes de España a Marruecos sucedió a principios de 2019. Antes de eso habían intentado ir a verle en enero de 2018, pero estaba en París. Cuando fueron, el viaje que duró poco más de 24 horas y que se limitó únicamente a la visita de Rabat.

Los desplantes y aplazamientos han ido prolongándose y salpican también al Ejecutivo. El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, tuvo que romper con la tradición de elegir Marruecos como primer destino internacional tras su llegada a la Moncloa porque Mohamed VI estaba en París de vacaciones.  Desde entonces, la relación no ha sido la ideal y ha empeorado en el último año.

La crisis diplomática vivida tras el rechazo de España –y otras potencias europeas– a seguir el camino marcado por Donald Trump de reconocer el Sáhara Occidental como territorio marroquí tras la reanudación del conflicto armadose sumó en otoño de 2021 la recepción de España a Ghali, líder del Frente Polisario. Considero su enemigo de guerra, esta fue considerada un insulto por Marruecos. Poco después, la coincidente relajación de la vigilancia del Ejército marroquí al otro lado de la valla en Melilla fue una de las razones que dio pie a la llegada masiva de inmigrantes en la playa ceutí de El Tarajal en mayo de 2021.

Además, la cumbre bilateral prevista en Marruecos para diciembre de 2020 todavía sigue sin fecha, y aunque a mediados de agosto de 2021 Mohamed VI hizo un llamamiento para recibir al presidente español, Pedro Sánchez, la cita entre ambos sigue todavía sin fecha y lugar. 

Aun así, durante la celebración de la sexta cumbre UE-Unión Africana, Sánchez y Naser Burita, ministro de Exteriores marroquí, vivieron su primer encuentro presencial después del estallido de la crisis diplomática entre ambos países en 2021. Por si fuera poco, el presidente Sánchez también dialogó con Ghali, uno de los mayores señalados como detonante de la crisis.

Discreción a traición

A pesar de que hoy sea tarea fácil encontrar fotografías en las redes sociales del Rey rodeado de lujos, fiestas y bailes, en 2014, un estudiante marroquí de 23 años puso patas arriba el férreo control de la Casa Real sobre los medios de información en el país. Soufiane El Bahri se declaró fanático de Mohamed VI y, a través de su perfil de Facebook, rompió una de las reglas no escritas de la diplomacia real: prohibido publicar imágenes del Rey más allá de los actos oficiales. En bañador con su perro, con un rifle, con un sombrero de cowboy o con un look desenfadado, millones de marroquíes conocieron a través de estas filtraciones otra cara del monarca. El origen de las fotografías sigue siendo un secreto.

Mohamed VI comenzó su trayectoria con buen pie. Abrió las puertas de Marruecos al exterior, modernizó las instituciones públicas y presentó a su población un nuevo estilo de vida. Caminó los primeros años de la mano de su padre, bajo la línea de la discreción, y hoy, lejos de su primogénito, la discreción ha pasado a un segundo plano. La popularidad del monarca ha ido desinflándose conforme han ido avanzando los movimientos y las protestas sociales: los mineros de la región de Yerada, las disidencias con los saharauis o las aldeas del Atlas marroquí, que sufren las consecuencias de la desigualdad rural. Un rey, que llegó como calmante de la deriva autoritaria de Hassan II, ha conseguido que haya quien eche en falta vivir 20 años atrás.

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