Dima Africa: la hazaña de Marruecos no debe tener prismas

"Estamos aquí para mostrar que se puede soñar. Tenemos una misión y aún no nos habéis visto al 100%, pero estamos listos para el máximo nivel", dijo el seleccionador marroquí Walid Regragui en la previa de cuartos de final del Mundial contra Catar. "Toda África y el mundo árabe está con nosotros. Nuestros jugadores tienen hambre. Podemos hacerlo, ¿por qué no?". Y lo hicieron: vencieron 1-0. "Antes del partido les dije a los chicos que había que escribir historia para África y África está de vuelta en el mapa". Por primera vez, una selección africana es semifinalista del Mundial de fútbol.

Contábamos en una infografía al principio del torneo que tres selecciones habían estado entre las ocho mejores del mundo, pero habían acabado cayendo de la manera más cruel: por la mínima, en el descuento o la prórroga. Esta vez, Marruecos ha vengado a Camerún, Senegal, Ghana y todo el continente. Samuel Eto’o, leyenda camerunesa como futbolista y ahora presidente de la federación de su país se lo agradecía: «Todo el continente está detrás vuestro«. También la federación senegalesa: «Estamos orgullosos de vosotros«.

Se podría hablar de muchas cosas de esta hazaña única: desde un prisma futbolístico de cómo el bloque se ha mantenido muy junto con una «defensa infranqueable», según decía mi padre, que no ha visto un partido entero en su vida y detesta el fútbol pero se tragó la segunda parte enterita contra Portugal. Desde un punto de vista histórico de cómo Marruecos se está cargando a sus otrora potencias coloniales y las de otros países africanos una a una: Bélgica, España, Portugal… y ahora veremos con Francia. ¿Por qué no? diría el bueno de Regragui. También de geopolítica e identidad, con los jugadores marroquíes ondeando la bandera palestina tras cada victoria contra la decisión del rey marroquí de restablecer relaciones con Israel. Ahora, en estas últimas dos se olvidan muy pronto del Sáhara Occidental. O no, que en una canción en el bus parece que sí se acuerdan. Lecciones doy que para mí no tengo. También desde un punto de vista del mundo globalizado, de migración, con 14 de sus jugadores nacidos fuera de Marruecos, incluido Achraf Hakimi, nacido en Getafe y que eliminó a su país de nacimiento con una panenka en el último penalti de la tanda. Los hay de Canadá, Italia, Holanda, Francia, Bélgica… pero todos prefirieron sus raíces. Eso también es identidad, ¿no?

Se vea desde dónde se vea, la clasificación a semifinales de Marruecos es un hecho a celebrar porque abre el fútbol a otras culturas, porque quita prejuicios del fútbol africano y porque pone a África y al mundo árabe en el mapa como ejemplo positivo. Marruecos ha hecho historia del fútbol, del mundo árabe y de África. ¡A campeonar, Leones del Atlas!

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