Estados Unidos corteja a África con millones

El viernes, William Ruto, se subió al estrado rodeado de compañeros y entre aplausos americanos, pulsó el botón y sonó la campana. El presidente de Kenia cerró la sesión de la Bolsa de Nueva York en un acto que simbolizó lo que significaron los últimos tres días en Estados Unidos: un show de dinero, lobby político y sonrisas con apretón de manos.

La Cumbre de Líderes EE.UU.-África ha conseguido lo que se proponía el presidente Joe Biden, volver a situar a su país como un aliado real del continente africano. Tras años de ignorancia y abandono, los tres días en Washington D.C. han supuesto un aire renovado a las relaciones entre el país occidental y un continente abierto a todo el que venga con dinero.

De eso precisamente no ha faltado en la cumbre. Estados Unidos ha prometido hasta 55.000 millones de dólares de dinero público en los próximos tres años y ha conseguido el compromiso de 5.000 millones más de inversión privada. Si a esos números astronómicos le sumas la promesa de apoyar que la Unión Africana tenga un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU y los acuerdos con Microsoft para incrementar el acceso a internet en África, la verdad es que se podría considerar un éxito total para ambas partes.

Sin embargo, en las cumbres las promesas son grandilocuentes y hay que mirar la letra pequeña y, sobre todo, asegurar que estas se cumplen. Por el momento la promesa de 55.000 millones incluye dinero reciclado de promesas pasadas, algo común en cumbres bilaterales de este tipo. A pesar de ello es un paso necesario e importante para que África recobre la confianza en Estados Unidos como un socio fiable. Ahora falta que sea leal a su palabra.

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