XII. El falso edén del petróleo: ni trabajos ni dinero

Texto: David Soler y Soraya Aybar. Fotografías: Pablo Garrigós

Joseph Yarimba caminaba de vuelta a casa con una azada al hombro por el borde de una pequeña carretera sin asfaltar. El cielo se cubría de negro y le quedaban unos cientos de metros para poder llegar a su casa en Kabaale. Halima Athumani le ofreció llevarle a casa en la furgoneta no sin explicarle que esas tres personas blancas y ella misma querían saber qué opinaba del petróleo del que su pueblo estaba rodeado.

«Escuchamos sobre el petróleo hace ya mucho tiempo, vinieron a tomar medidas y empezamos a ver cosas construyéndose como el aeropuerto, que nos han dicho que estará probablemente acabado para el año que viene. Estamos esperando, pero ya hay carreteras que se están construyendo”, decía con voz tenue.

Yarimba tiene 50 años y cuatro hijos y cultiva maíz en tierras que no son suyas. A veces, dice, consigue trabajo temporal en la construcción. Pero las nuevas carreteras y el aeropuerto que ha traído el dinero del petróleo no le han dado de comer «No es fácil como locales conseguir trabajos. Claro que hay algunos jóvenes que han conseguido alguno, pero no muchos».

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