29/12/2020: África en 2020

12/29/2020

¿Sabías qué? 

Malawi es el país del año 2020 para The Economist. Tras unas elecciones con votos borrados con Tipp-Ex, las protestas auparon un fallo judicial único que permitió una segunda vuelta y un resultado histórico con victoria de la oposición.

 

POLÍTICA
POLÍTICA
Retroceso democrático

La política ha tenido caminos turbulentos en 2020. Por líneas generales, se puede considerar que este ha sido un mal año. Los militares han vuelto a tomar el poder por la fuerza en Mali aprovechándose de meses de protestas contra el presidente Ibrahim Boubacar Keita. El golpe de Estado solo ha sido más que la gota que ha colmado el vaso de una tendencia de retroceso en democracia. En otros dos países este año hemos visto como los presidentes se han anclado al poder para un tercer mandato inicialmente ilegal reprimiendo con sangre los intentos de evitarlo de la ciudadanía. Alassane Ouattara sigue en la presidencia en Costa de Marfil y Alpha Condé en Guinea. Cerca de ambos países, en Burkina Faso, la sangre yihadista dejó a más de 400.000 sin votar en la zona norte en unas elecciones que dieron una segunda oportunidad a Roch Marc Christian Kaboré, bajo cuyo gobierno se ha convertido el país en el que más crece la violencia yihadista en todo el mundo. Asimismo, hemos visto retroceso democrático en Tanzania, donde el buldózer John Magufuli también ha repetido victoria y en República Centroafricana, con violencia armada a las afueras de la capital e incursiones de fuerzas ruandesas y rusas.

Pero a pesar de un mal año en términos electorales, no todo han sido malas noticias. En Malawi por primera vez un partido de la oposición ha vencido la repetición electoral tras anular la Justicia los primeros comicios por irregularidades. En Seychelles, el líder de la oposición, Wavel Ramkalawan, ha vencido tras 47 años de gobierno ininterrumpido del partido United Seychelles. Lejos de allí, en Ghana también han dado ejemplo con unas elecciones reñidas sin actos violentos.

 

No se han silenciado las armas

El lema de la Unión Africana para 2020 era silenciar las armas. En este sentido se han tomado pasos positivos con acuerdos de paz en Sudán, Sudán del Sur y Libia que son esperanzadores a la par que frágiles.

Sin embargo, en líneas generales no solo no se han frenado conflictos ya existentes, sino que han aparecido nuevos y muy preocupantes como los de Etiopía y el Sáhara Occidental. En el primero de los dos el primer ministro ha pasado de ganar el Premio Nobel de la Paz en 2019 a comenzar una guerra étnica contra los Tigray en 2020. Abiy Ahmed ha sido incapaz de unir al país cuyas comunidades mayoritarias rechazan su mandato y lo pondrán a prueba en las elecciones retrasadas al año próximo. Además, Etiopía sigue en conflicto con Egipto y Sudán por la Gran Presa del Renacimiento, un litigio diplomático lejos de solventarse y agravado con Sudán debido a la cantidad de etíopes huyendo de la guerra hacia el país vecino.

En la otra punta del continente, Marruecos y el Sáhara Occidental están de nuevo en guerra tras romperse el alto al fuego vigente desde 1991. El reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el territorio saharaui es un paso más que hace crecer un conflicto que el Frente Polisario asegura que no terminará hasta que no se celebre el estancado referéndum dictado por las Naciones Unidas.

Todo ello se suma a la creciente actividad yihadista en el continente, que ve cómo los ataques suben a pesar del descenso global generalizado. En la provincia de Cabo Delgado al norte de Mozambique así como en la zona del Sahel grupos como Al Shaabab, Boko Haram o la vertiente local del Estado Islámico han ganado terreno y sigue siendo tarea esencial frenar su escalada.

 

SOCIEDAD
Esquivada la tragedia sanitaria

África acaba el año con 2,6 millones de casos de coronavirus y 62.000 muertes. Los números están muy lejos de las cifras en el hemisferio norte. Las rápidas medidas de control tomadas por los gobernantes a inicios de marzo evitaron el descontrol masivo del virus por el continente. Sudáfrica emerge como la gran damnificada en números totales tras superar esta semana el millón de casos.

A los buenos datos del coronavirus se suma el fin del ébola y la erradicación del polio salvaje. Tras más de tres años y dos epidemias, R.D. Congo ha quedado libre de un virus que ha matado a más de 2.200 personas, casi 60% de los que contrajeron la enfermedad.

Sin embargo, la pandemia sí ha dejado ver los grandes problemas de dependencia que sufre el continente en materia sanitaria. África importa más del 90% de sus medicamentos y no produce ni el 1% de las vacunas. Con las fronteras cerradas y una carrera monetaria por hacerse con el control sanitario, África ha quedado relegada a la cola. Muestra de ello es que la vacunación no comenzará hasta mediados del 2021 y se tardará tres años en inmunizar al 60% de la población.

 

Desafección social

Este año se ha batido el récord de protestas en el continente. Unas 4.000 manifestaciones que muestran la desafección política de una sociedad joven y harta de sus longevos gobernantes. La desafección se ha visto en Nigeria con la protesta #EndSARS contra la brutalidad policial así como contra los terceros mandatos en Costa de Marfil y Guinea o recientemente en Uganda contra la represión en campaña.

La desafección y falta de oportunidades se han visto reflejadas también en la migración a Europa. La pandemia ha incrementado la falta de oportunidades para los jóvenes. Un tercio de los africanos entre 15 y 35 años no tiene trabajo, otro tercio tiene un empleo vulnerable y tan solo uno de cada seis tiene empleo formal con salario fijo. Todo ello hace que incremente el número que se busca una vida y en el último periodo del año han aumentado significativamente el número de embarcaciones llegando por la franja oeste del continente hacia las Islas Canarias.

 

Cambio climático

A pesar de que la pandemia ha tapado el efecto del cambio climático, este no ha parado. Las sequías e inundaciones se han repetido este año, especialmente en África Occidental y el Cuerno de África. En esta última subregión hemos visto este año una plaga de langostas del desierto que ha arrasado con cultivos e impedido el trabajo de miles de agricultores en países como Somalia, Etiopía y Kenia.

Además, no se puede olvidar el vertido de petróleo tras el accidente de un carguero japonés en las Islas Mauricio cuyas consecuencias a largo plazo serán devastadoras para unas aguas únicas en el mundo. 

 

ECONOMÍA

Aunque la pandemia no ha afectado gravemente en términos sanitarios, sí ha arrasado con cualquier previsión económica. 2020 era el año de entrada del Tratado de Libre Comercio continental y de la moneda Eco en África Occidental, pero ninguna de los dos ha ocurrido. El primero entrará en vigor este próximo 1 de enero y promete incrementar el comercio entre países africanos, más necesitado que nunca en tiempos de fronteras cerradas. El segundo está en el aire y ni se sabe si se acabará llevando a cabo.

Uno de los efectos más significativos de la pandemia es la primera recesión continental en 25 años. La caída del sector turístico, cuya actividad bajó un 70% hasta agosto, y el confinamiento han puesto en jaque al continente.

A pesar de congelar el G-20 durante seis meses más el pago de la deuda externa, hasta mayo de 2021, los principales acreedores se niegan a extenderlo más allá. China es el país que más deuda tiene y representa el 13% de la deuda continental, con 143 mil millones de dólares prestados al conjunto de países desde comienzo de siglo. Por delante tan solo están los prestamistas privados, que representan un 27% de la deuda. Zambia se ha declarado en impago y países como Angola, Chad o Ghana están en peligro de impago.

 

CULTURA

El año 2020 ha sido el del comienzo del reconocimiento internacional de autoras africanas. La zimbabuense Tsitsi Dangarembga y la etíope Maaza Mengiste han sido finalistas del Booker Prize británico con sus respectivas novelas This Mournable Body y The Shadow King. Sí gano la camerunesa Djaili Amadou Amal en la categoría de lectura estudiantil del Goncourt francés con su libro Les Impatientes. También estuvo entre los favoritos al Nobel de Literatura, un año más, el keniano Ngugi wa Thiong’o.

Asimismo han salido libros interesantes de autoras como Nanjala Nyanbola, Kopano Matlwa y Jennifer Makumbi.

Jerusalema ha sido la canción que ha traído alegría al mundo en un año difícil. El baile de una canción contagoiosa se ha esparcido tanto hasta convertirla en la más reproducida de la historia del continente. Asimismo, el nuevo disco del nigeriano Burna Boy también ha batido récord de escuchas en plataformas digitales.

2020 ha sido el año del salto de las producciones africanas a las plataformas digitales. La película sudafricana Santana llegó al número uno a nivel mundial en la plataforma Netflix. El videoclub online también estrenó sus dos primeras series originales africanasQueen Sono y Blood & Water, ambas con sello sudafricano, y ha anunciado el lanzamiento de una primera serie de animaciónMama K’s Team 4, basada en Zambia.

Disney también ha anunciado un acuerdo con un estudio de animación nigeriano-ugandés para crear una serie de animación de ciencia ficción para su nuevo canal de Disney +: Iwajú.

El aplazamiento de los JJOO de Tokio supuso un gran palo para muchos atletas africanos. Aún así, en atletismo se batieron varios récords del mundo en Valencia como el de media maratón, así como en 10.000 metros pista y 5.000 metros pista femenino.

En fútbol, el nigeriano Victor Osimhen se convirtió en el traspaso más caro de un africano al pasar de Lille a Nápoles por 80 millones de euros. Se suspendió también la Copa Africana de Naciones por la pandemia, pero en la Champions Africana pudimos ver un Derby del Cairo en la final con victoria 2-1 del Al-Ahly sobre el Zamalek.

 

Las noticias de la última semana del año
  1. El Reino Unido anunció que descubrió una nueva cepa del coronavirus llegada desde Sudáfrica, que esta semana ha pasado el millón de casos. El presidente Cyril Ramaphosa ha impuesto de nuevo el toque de queda nocturno, la ley seca y hasta seis meses de prisión por no llevar mascarilla.
  2. República Centroafricana celebró las últimas elecciones del año en el mundo el pasado domingo tras una campaña tensa y violenta.
  3. Ciudad del Cabo es un lugar eminentemente turístico. En pleno verano, la pandemia ha dejado la ocupación a la mitad y ha afectado al 99% del sector.
  4. Un total de 222 personas han sido asesinadas tras un ataque cometido por hombres armados en el oeste de Etiopía, en la región de Benishangul-Gumaz. El primer ministro Abiy Ahmed dijo que fue una masacre y envió al Ejército, que mató a 43 hombres acusados de ser los responsables.
  5. Reuters ha denunciado el arresto de su periodista Kumerra Gemechu sin motivo aparente en la capital de Etiopía, Adís Abeba.
  6. El primer vuelo comercial proveniente de Tel Aviv aterrizó esta semana en Rabat tras restablecer relaciones Israel y Marruecos.
  7. Detienen en Dubái a Cándido Nsue, cuñado del dictador ecuatoguineano Teodoro Obiang, acusado de estar involucrado en el Caso Villarejo.
  8. La histórica Casa de las Maravillas en Zanzíbar se ha derrumbado en mitad de obras de reparación.
  9. En plenas fiestas navideñas, esta noticia trae alegría a muchos niños africanos: una empresa crea muñecas negras para sentirse representados.
  10. Un poco de arte para cerrar la semana: la colección de afrofuturismode Jacque Njeri en la que sitúa a masáis en el espacio exterior.

 

IMAGEN DE LA SEMANA

La imagen de esta semana la tomó María del Carmen Polo Sánchez camino de Ngovayang, en una zona cercana a Lolodorf, en la región sur francófona de Camerún.